¡Dejemos huella en cada pequeño corazón! :)

jueves, 30 de mayo de 2013

#. No habrá nadie después de mí, yo soy un siempre.

¿Sabes eso, lo de que nunca voy a dejar de quererte? Nunca, por mucho tiempo que pase, perderé tu recuerdo. Porque ahora somos esto, ¿no? Recuerdos... Que yo por recordar, recuerdo la primera vez que me miraste a los ojos, la primera vez que dijiste mi nombre en voz alta.
Estamos hechos de recuerdos. Días enteros a tu lado, preguntándome por qué no podías ver esa luz en mí, emborrachándome con tu olor, teniendo como resultado esta monumental y eterna resaca. Déjame que les diga a todas aquellas por las que pierdes la cabeza últimamente, que aprovechen al máximo el tiempo que tengáis juntos, porque cuando tú te vayas solo le quedarán los recuerdos. 
Y cerrar cada noche los ojos, contigo en la mente y emplear todas mis fuerzas en soñar contigo, hacer realidad de nuevo lo que nunca sucederá. Tus manos en mi pelo, tus sonrisas como esos carteles de neón. Tu maldita mirada, la estratégica posición de tus lunares. Y sé que sería inútil pedirte que vuelvas, rascar los últimos momentos a algo que no existe, y que nunca existió. Por eso, solo pido no volver a enamorarme de alguien como lo hice contigo, no ser de nuevo tan dependiente de una persona. Por alguna parte he leído: no dejes que nadie sea tu todo porque cuando ya no esté no tendrás nada. Y eso es lo que me queda a mí: nada. Nada... y recuerdos.

martes, 21 de mayo de 2013

#. ¿Alguna vez te has mirado a los ojos y no has visto nada?

Si quieres me desnudo ante el mundo y ante ti, si quieres te enseño todas mis cicatrices y el porqué de su existencia, si quieres te dejo recorrer mi espalda con besos, si quieres te dejo acariciar mis curvas, si quieres le pongo nombre y apellido a cada herida y cuento el tiempo que ha tardado en cerrarse. Eso sí, luego no te arrepientas de haberme conocido.
Si quieres te explico por qué no soy ni tan guapa como creías ni tan madura como pensabas. Por qué he cometido más errores de los que he arreglado, he decepcionado más de lo que he alegrado, y no he aportado un mínimo de felicidad a la gente que me rodea.
Si quieres puedo gritar, que un día me he levantado, la niebla ha desaparecido, se me han aclarado las cosas y tres simples pensamientos han inundado mi mente.
Que sólo sé hacer las cosas mal, que no sirvo para nada, y que lo siento mucho, por todo.

sábado, 18 de mayo de 2013

NADA DEJA DE TENER SENTIDO.

Mi querida alma que tanto has vivido, hoy pongo fin a todo tu sufrimiento. Hoy he dedicado mi día a reflexionar sobre mi vida, sobre las circunstancias de las cosas, sobre el futuro, sobre todo un poco, y he llegado a la conclusión de que no puedo más. No puedo, y esto va a cambiar. 

Creo que he valorado las cosas desde una perspectiva más externa y he considerado que mi vida debe dar un giro total. Así que me he mirado al espejo y he dicho: "¿Por qué no? Ahora es el momento."
Creo que no todo en esta vida es sufrir y, si aún sigo aquí, es porque el destino me deparará algo, solo depende de mí que sea un futuro incierto y peligroso, o seguro y esperanzador. 

De modo que hace un rato hice mis maletas y me embarqué rumbo al horizonte. No tengo ni mapa ni brújula, es cierto, pero no me hace falta. Solo con mis ganas de vivir el camino se construye por sí solo. Creo que mi decisión es digna de admirar porque no todas conseguimos escapar de las garras del pasado y de esa persona que nos tiene retenida de por vida. 

Y es que hoy he dejado atrás malos tragos y momentos amargos, hoy he decidido dar un portazo y encerrar en un cuarto oscuro todo lo sufrido, hoy he vuelto a ver la luz del sol, sintiendo en mi piel el aire y saboreando la libertad que yo misma he buscado. Hoy he vuelto a nacer después de la agonía que he pasado, aún peor que la misma muerte. Hoy he conseguido cumplir mi objetivo, mi propósito. Hoy nada me aflige y a nada le temo. 
Porque hoy le he dicho adiós al hombre que me ha hecho daño, porque hoy vuelvo de nuevo a ser yo.

viernes, 17 de mayo de 2013

#. Lo que te pasa es... que tú la quieres.

Que quizá tú ahora estés algo despechado, y no pasa nada, es totalmente normal. Quizá tú ahora lo que quieras sea demostrar que sí puedes liarte con la que quieras en el momento que desees. Que quizá sólo quieras darle celos porque piensas que sólo con eso ella se dará cuenta de todo lo que te quiere y volverá a ti. Que quizá sólo necesites liarte con alguien porque llevas mucho tiempo solo, porque has notado que necesitas la compañía de otra persona para no echarte a llorar. 
Y aunque yo sé todas esas cosas, no me voy a ir, no voy a moverme de aquí. Porque a mí todo eso me da igual. Dejaría que me usaras una y mil veces si fuera necesario, de todas las formas que te apeteciera. Darías tumbos con trescientas y después de cada rasguño en el corazón, yo te curaría. Me ignorarías día sí día también hasta que algún día aburrido me hablarías, y después de todo yo contestaría. Vería algo raro en tu forma de andar (como haces siempre que algo te preocupa) y yo correría hasta a ti para saber lo que te pasa. Seguiré aquí. Siempre seguiré aquí. 
Y crees que harás lo mismo siempre, dañar a las demás chicas antes de que ellas te dañen a ti. Pero llegará un día en el que llegue alguien que te parezca tan débil que desees protegerlo las veinticuatro horas del día. Alguien que tenga los ojos más bonitos del mundo, alguien que tenga el mundo más bonito en sus ojos. Llegará alguien a ti que te mostrará que siempre hay otra opción, un callejón con luz por el que llegar al mismo sitio sin mojarte en los charcos. Alguien con el que todo será tan fácil como respirar. Algún día vendrá alguien que te hará volar tan alto que consigas ver los problemas tan pequeños como las personas. Alguien que te empujará a hacer cosas de las que jamás te creíste capaz y arrasará de un plumazo con todos tus miedos, tus 'yo nunca', tus 'yo qué va'. Algún día llegará alguien por el que dejarías que te usara una y mil veces si fuera necesario, de todas las formas que le apeteciera. Alguien por quien te arriesgarás y lo darás todo sin miedo a hacerte daño. Alguien a quien, aunque dé tumbos con trescientos, tú curarías. Alguien que te ignoraría día sí día también y cuando te hable, tú contestarías. Alguien en quien un día reconocerás la preocupación sólo por la forma de caminar y correrás para saber lo que le pasa. Algún día querrás a alguien tanto como yo te quiero a ti, y verás que no podrás despegarte nunca (y yo tampoco).