¡Dejemos huella en cada pequeño corazón! :)

miércoles, 29 de agosto de 2012

#. Prefiero que me odies al extremo, a que olvides sin esfuerzo mi existencia.

Y quizá trepar por un tejado sea lo más cuerdo que podríamos hacer (juntos) ahora que tú ya no mueres por mí, y yo ya no vivo por verte.

#. Porque te prometí que no olvidaría lo que significaba la palabra amor, y aquí me tienes aún, recordándolo.


Querida yo, no tengas miedo. Yo confío en ti, siempre confiaré en ti, no lo dudes en ningún momento, no tengas miedo a lanzarte así, de repente, sin pensarlo, no tengas miedo a hacerle daño o que él te lo haga. No te sentirás agobiada a su lado &, ¿quieres que te lo demuestre? Cada vez que le miras te pones nerviosa & siento como te late el corazón, deprisa. Todos los días piensas en él sin saber por qué, lo tienes en la cabeza clavado, no puedes sacártelo por más que quieras, ansías estar a su lado... & nada de esto es malo. Al contrario, es muy bonito, es lo mejor que le puede pasar a una persona, & aunque lo niegues & no quieras aceptarlo: estás enamorada de él. Sí, enamorada, & eso no es ningún error. No cierres la puerta que se ha abierto en tu corazón, tienes que dejarla abierta, arriésgate & no te arrepentirás. No empezarás a rayarte por nada, no digas que tienes miedo a pillarte por él, porque ya lo estás. Así que arriésgate a quererlo, incluso un poco más de lo que lo haces ahora.

lunes, 27 de agosto de 2012

#. Nadie sabe lo que tiene hasta que le duele.

Lleva tiempo sin aparecer. Lo que solíamos encontrar a la primera, se esconde ahora para que nadie lo vea. En este momento ocurre. Miras en mi dirección sin verme realmente, evitas mis ojos... ¿qué esperas leer en ellos? ¿Que te sigo queriendo o que te olvidé ya? ¿Resentimiento o perdón? ¿Que te echo de menos? ¿A caso temes darte cuenta de que también tú me echas en falta? Lo que es seguro es que tienes miedo de sufrir. Será que te conozco demasiado bien. Esa fue nuestra perdición. La nuestra & la de aquel rayo de sol que un día poseímos. ¿Sabes? A veces creo atisbarlo al doblar una esquina, creo ver tu risa, creo oír tus ojos chispear. Pero otras veces me doy cuenta de que, realmente, ha dejado de hacerme daño.

#. Escupimos palabras y nos tragamos sentimientos.


La última vez que estuve aquí, todo parecía mucho más grande. ¿No te pasa a veces, que vuelves a un sitio al que hace años que no vas, & recuerdas que aquello para ti era gigantesco? En ocasiones quisiera volver a sentirme minúscula al pensar que de mayor haría esto o aquello & tener todavía las ganas para hacerlo realidad. Quiero ser & sentir lo que era antes de ti. ¡Ah, el amor! Para esas princesas que tanto te gustaban todo era perfecto, no había complicación ninguna. Él la quería, ella también, & si bien no todo iba sobre ruedas, siempre acabas sobornando a base de miradas de súplica a tu madre, que arreglaba el cuento para que el final fuera feliz. 'Qué daño le puede hacer', pensaría ella. Ninguno, simplemente te acostumbraste al "& fueron felices para siempre", aunque primero tuvieran que pelear por lo que sentían. Hoy tú te has cansado de luchar, quizá por no encontrar ninguna solución. Estas harta de nadar a contracorriente, así que ahora te dejarás llevar & atracar en la orilla que sea. Es duro esto de crecer & caer en la cuenta de que no, estonunca fue fácil & no tiene por qué ser la tuya la excepción.

#. ¿Que de qué tengo miedo? De ti. En fin... de mí sin ti.

Te necesito. Necesito esas manos que me sé de memoria, necesito ese remolino en tu pelo. Necesito tu risa, que me mires con los ojos chispeantes & me digas que estoy fatal de la cabeza. Necesito que tu mirada tranquila se pose en mis ojos & de ahí a mi boca & me aturda. Necesito tus bromas, tu alegría de vivir. Necesito cada gesto tuyo, porque cada pequeño detalle es algo que te distingue & te hace especial. Necesito que me cojas & me abraces como nunca antes hiciste. Necesito, cada vez con más frecuencia, estar a cinco centímetros de tu boca. Necesito volver a ver otra vez cómo te quedaba aquel pantalón, el que llevabas la última vez que te vi. Necesito que te des cuenta una vez más de cómo sigo sonríendo para mí cinco segundos después de haber dejado de mirarte. Necesito darme cuenta de nuevo de que tus ojos no son negros del todo, necesito que juegues conmigo al tú la llevas & que acabemos más cerca de lo establecido. Necesito que alguien crea en mí otra vez. Ese alguien eres tú.

#. Hay mentiras tan bellas que deberían ser verdades.

Resóplame un 'ven' cada veinticuatro, y vuélame el miocardio de una sonrisa. Qué quieres que te diga, nunca he dejado de esperarlo (ni de esperarte). Aún creo en las cosquillas y en tus ojos de lobo. Así que hazme. A secas.

sábado, 18 de agosto de 2012

#. Y luego te dicen que des gracias por estar vivo, y que pongas tu mejor sonrisa, esa que ni siquiera ellos saben fingir.

No me ocurre absolutamente nada, de hecho llevo unos días preocupada porque no me hallo dolor alguno. Ni siquiera me dueles tú, que me dueles siempre. El caso es que he estado pensando en la muerte, y en la soledad, en tres perros abandonados ladrándole a mi sombra. He pensado en acantilados, en farolas fundidas, y en el mar. Tú bien sabes que cuando pienso en el mar, te apoderas cruelmente de todas mis neuronas. Pensé en la lluvia, en chicos morenos con sudaderas azules, en redes sociales esperando una señal de vida tuya. Estoy segura de que la muerte tiene los ojos marrones y huele a perfume de Playboy. Pensé en el número ilimitado de huellas que nunca llegaron a su destino, en aeropuertos y estaciones que se perdieron todo el amor que nos cabía en un abrazo. Pero sobretodo pensé en el silencio, y fue entonces cuando tuve miedo. Y la realidad es que no me ocurre nada, pero lo mismo me muero mañana y quizás a ti aún te quedaban cosas que decirme. Y eso créeme desamor mío, sique sería una putada.

jueves, 9 de agosto de 2012

#. Apostaría casi cualquier cosa a que jamás te has atrevido a llamarla así a ella.

Y quise pasar inadvertida frente a ti para disimular que estaba ahí, pero no pude evitar quedarme boquiabierta mirando cómo hasta en tu propia mente estabas tan enamorado de alguien más. El problema no estaba en que esa que ocupaba tu mente no fuese yo, sino en que yo nunca te vi así por mí. Y por más que maldijera ese momento y no pudiera controlar mis propias lágrimas, tú nunca reaccionarías ni te darías cuenta de lo mucho que me dolía verte así. Y entonces fue cuando recordé por qué nunca quise creerte.

#. Las cosas pequeñas, si se ponen juntas, son más grandes que las grandes.

El dinero no lo es todo.
Podrá comprar una cama, pero no el sueño.
Podrá comprar un reloj, pero no el tiempo.
Podrá comprar un libro, pero no la inteligencia.
Podrá comprar una posición, pero no el respeto.
Podrá comprar la medicina, pero no la salud.
Podrá comprar la lealtad, pero no la confianza.
Podrá comprar una casa, pero no un hogar.
Podrá comprar la risa, pero no el silencio.
Podrá comprar un placer, pero no un sentimiento.
Podrá comprar una foto, pero no un recuerdo.
Podrá comprar una compañía, pero no un amigo.
Podrá comprar un reencuentro, pero no el perdón.
Podrá comprar la sangre, pero no una vida.
Podrá comprar el sexo, pero no el amor.